Hacé que tus miedos trabajen a tu favor
El miedo aparece siempre que salís de lo conocido, y lo primero que uno quiere es sacárselo de encima. Pero fijate en un detalle: para frenarte con la fuerza con que te frena, ese miedo tiene que tener una energía enorme. Toda esa energía hoy está trabajando en contra tuya. Lo que te propongo no es cómo eliminarla, sino hacia dónde apuntarla.
El miedo como aliado
Hola, te doy la bienvenida a mi canal de Reinvención Personal. Mi nombre es Walter Lema, soy un ingeniero que fabricaba locomotoras, hasta que un día, respondiendo a un llamado interior, decidí irme a las montañas a concretar un sueño: el de transformar vidas a través de la aventura. Cada semana te compartiré registros de mi bitácora de travesía, para ayudarte a avanzar en tu propio camino de reinvención hacia la vida que soñás. Gracias por acompañarme a recorrer la senda en el día de hoy.
Acompañame en esta reflexión. ¿Qué pasa si te dijera que el miedo puede convertirse en uno de tus principales aliados en tu proceso de reinvención personal o profesional? Probablemente me vas a decir, como dice la mayoría: no, el miedo es lo peor que te puede pasar.
Vamos a analizar un poquito qué significa el miedo. En primer lugar, cuando te enfrentás a algo desconocido, cuando te enfrentás a algún riesgo, cuando salís de tu zona de comodidad, lo natural y lo inevitable es que sientas miedo. El miedo es un mecanismo biológico, tiene que ver con la supervivencia. Lo que el miedo va a hacer es tratar de llevarte a una acción de protección, de resguardo. Y es un comportamiento adaptativo, en cierta forma y en cierta circunstancia.
Te digo más: la gente que no tiene registro del miedo -que no significa que no lo sienta, sino que simplemente no lo registra- tiene dificultades muchas veces, precisamente, para poder cuidarse, para poder cuidar a otros. Y a veces es como que va más allá de los límites de lo posible o de lo recomendado. Con lo cual el miedo, en cierta circunstancia, como te decía antes, es realmente importante, sobre todo en un proceso de reinvención personal.
El miedo como obstáculo
Ahora bien, es cierto que el miedo también puede convertirse en un obstáculo. El miedo puede limitar tu accionar, puede hacerte retroceder, puede paralizarte. El miedo puede mantenerte como en ese loop, en esa repetición, en esa procrastinación de manera permanente.
A veces por el miedo pasan años, pasan incluso décadas, sin que realmente te animes a dar el primer paso siquiera en el camino de tu sueño. El miedo es un obstáculo real y tangible, y puede destruir tu seguridad, tu autoestima.
Con lo cual hay mucho de verdad en esta afirmación de que el miedo parecería no ser algo recomendable si estás intentando un cambio. Pero, como te decía en primer lugar, es inevitable. El problema no es el miedo. El problema quizás va por otro lado.
El código del miedo
¿Y qué pasaría si te dijera que es posible hackear ese miedo? Que es posible, en cierta forma, como hacerle trampas a esos miedos que te incapacitan. Que es posible entrar en la programación, en el código de programación, y ponerlo a trabajar en tu favor.
Quiero decir con esto que, gracias a tu miedo, sea todo lo contrario de lo que te dije antes: que gracias a tu miedo tengas el impulso para ir en busca de logros que te parecen al día de hoy imposibles de lograr. Que gracias a tu miedo puedas salir de la repetición y del estancamiento en el que quizás estás, como producto de esta comodidad, de mantenerte en esa zona conocida.
¿Qué pasaría si te dijera que con tu miedo podrías empezar a desarrollar y a fortalecer tu autoestima? Y que con ese mismo miedo tendrías la fuerza para vencer cualquier obstáculo que se te presente en el camino.
Bueno, probablemente me digas lo mismo que pensabas o que me ibas a decir en el inicio: parece loco lo que te estoy diciendo, parece poco razonable, poco lógico. Pero te cuento quizás cómo podrías lograr ese efecto.
El foco
Un secreto, una clave para hackear el miedo y que el miedo se ponga a trabajar a tu favor. Y la clave está en el foco: en dónde vos lleves tu atención y adónde vos dirijas ese miedo, o adónde vos dirijas tus miedos.
Supongamos que esos miedos están instalados en tu vida cotidiana, con lo cual los tenés a disposición. Hace falta simplemente un pensamiento: bueno, mañana dejo mi trabajo y me arriesgo y empiezo con mi proyecto, voy e invierto esa cantidad de dinero que necesito para armar mi negocio. Inmediatamente, simplemente la anticipación de pensar que vas a hacer eso te pone los miedos al alcance de la mano.
Con lo cual el foco es realmente lo que de alguna manera dirige esa energía. La energía del miedo es abrumadora. Hay momentos en los cuales enfrentar determinados miedos es como tratar de impedir que avance Godzilla con una gomera: una misión imposible.
Pero acá no estamos tratando de detener tus miedos, no estamos tratando de erradicar tus miedos. Estamos tratando de enfocarlos.
Los miedos inteligentes
Por ejemplo, podrías enfocarlo pensando qué pasaría si mantenés esta rutina que tenés en este momento dentro de 5 o dentro de 10 años. Dónde vas a estar. Enfocar tu miedo lo convertiría en un miedo inteligente.
Y un miedo inteligente, por ejemplo, sería el miedo a tener éxito en la vida y que ese éxito no tenga ningún sentido para vos. Quizás algo de esto puede estar resonando en tu presente: de haber alcanzado montones de cosas importantes, de haber logrado metas que tenías y aspiraciones, pero en el fondo sentís que no tienen mayor sentido, que no sentiste realmente la gratificación de haber logrado algo importante y trascendente.
Sentir miedo también en relación a nunca terminar de desarrollar tu potencial. Es muy probable que, si estás escuchando este episodio, tengas la percepción de que tenés mucho más para dar, tenés mucho más para expandir en cuanto a tu potencial y a tus capacidades, y también la sensación de que no sabés, de que no encontrás la manera de hacerlo. Entonces podrías enfocar tu miedo al miedo a que eso nunca suceda.
Podrías sentir miedo a desarrollar una vida, o a que la próxima década no te lleve tan adelante. Que la próxima década, cuando la tengas que clasificar, sea una década que podría entrar en la categoría de mediocridad. Que no hiciste nada realmente trascendente, simplemente seguiste la corriente, seguiste las rutinas y lograste las mismas cosas, pero nada, digamos, que para vos sea algo que valga destacar.
Otro miedo interesante es el miedo a que pueda existir la posibilidad -y las posibilidades de lo que te voy a decir, digamos, no son descabelladas- de que el día que te decidas a avanzar en tu proyecto sea demasiado tarde. Porque puede ser demasiado tarde. Puede ser demasiado tarde porque tu salud ya no te acompaña, porque a lo mejor tus condiciones económicas no son las necesarias o las suficientes para que puedas encarar el proyecto que quieras encarar. Pueden pasar situaciones familiares, pueden pasar un montón de cosas que hagan que quizás, en el momento en el que decís bueno, listo, lo hago, las condiciones ya no estén dadas para que lo puedas lograr. O al menos no lo puedas lograr de la misma manera que quizás lo podés lograr hoy mismo, ¿no?
Podés sentir miedo a llegar al final de tu vida, y este es uno de los miedos, digamos, más importantes de la gente que llega al final de su vida. Esto está demostrado, hay estadísticas por todos lados: que los mayores arrepentimientos en el final de la vida no tienen que ver con las cosas que se hicieron, sino que en general tienen que ver con todo lo que no se hizo. Todo lo que uno sabía que quería y no se animó a hacer. En general nos arrepentimos de no haber pasado más tiempo con la familia, de no haber cuidado mejor nuestra salud desde temprana edad, nos arrepentimos de no haber hecho ese viaje que queríamos hacer, de no haber dedicado más tiempo a nuestras pasiones, de no haber ido por nuestros sueños, básicamente.
El ejemplo que dejás
Y otro miedo importante, que también puede sacudirte e impulsarte, es el miedo a que tu vida -suponiendo que decidieras no avanzar, que siguieras esta repetición- sea, pongámosle, como decía antes, una vida mediocre, en el sentido de que no llega a expandir todo lo que tiene para dar. Una vida caracterizada por el miedo a asumir riesgos, las inseguridades, las dudas. Y que todo esto que te estoy contando termine siendo un ejemplo que las personas que te siguen adopten para sus propias vidas. Tus hijos, básicamente.
Imaginarte que tu ejemplo de no intentarlo sea el ejemplo que tus hijos sigan, y todas las personas que te rodean y sobre las cuales de alguna manera ejercés influencia.
Con esto lo que te estoy diciendo es: si con estos focos, si dirigís tu atención a estos focos que te estoy mencionando, decime si no sentís impulso para avanzar.
La próxima senda
Muchas gracias por acompañarme a lo largo de este episodio. Si te gustó, te invito a que lo compartas. Y si querés escribirme, con preguntas o contándome qué temas te gustaría que abordemos en el podcast, me encantará leerte. Te dejo mi dirección de correo en la descripción.
Nos encontramos en la próxima senda. Te mando un gran abrazo.