Episodio 03 · Transcripción

Lo que más te apasiona nació en una herida

35 min de escucha · 4.166 palabras
De qué hablo en este episodio

Pensá por un momento en lo que más te apasiona hacer. Ahora pensá en lo más difícil que te tocó atravesar en tu infancia o en tu juventud temprana. Parecen dos historias que no tienen nada que ver una con la otra. Te propongo ponerlas en una misma línea de tiempo y mirarlas juntas, como hice yo con la mía. Lo que aparece ahí incomoda, pero explica muchas cosas.

El hilo invisible

¿Alguna vez te pusiste a pensar que las situaciones difíciles o traumáticas que te tocaron vivir en tu niñez, adolescencia o juventud temprana pueden ser la clave para encontrar un sentido trascendente a tu vida? ¿Sabías que el dolor del pasado y lo que te apasiona hacer en el presente pueden estar íntimamente entrelazados? ¿Y que si examinaras ese entrelazamiento podrías encontrarte cara a cara con tu propósito y misión personal?

Hoy, en este nuevo episodio de Reinvención Personal, la aventura de convertirse en uno mismo, te invito a explorar un territorio verdaderamente fascinante, en el cual descubrirás pistas muy valiosas para develar los misterios de tu existencia en este mundo.

Si decidís acompañarme en el recorrido que te propongo hoy, los próximos 30 minutos podrían ser de los 30 minutos más reveladores del último tiempo. La propuesta es ir en busca de ese hilo invisible que conecta tu pasado, tu presente y tu futuro de una manera absolutamente sorprendente y poderosa.

Te aseguro que si me acompañás hasta el final, vas a adquirir una comprensión de tu vida que será como un nuevo despertar. Creeme, este podcast puede ser un antes y un después.

¿Qué te parece la aventura que te estoy presentando? ¿Me acompañás a recorrer la senda?

Bienvenida a la senda

Hola, te doy la bienvenida a mi canal de Reinvención Personal. Mi nombre es Walter Lema, soy un ingeniero que fabricaba locomotoras, hasta que un día, respondiendo un llamado interior, decidí irme a las montañas a concretar un sueño: el de transformar vidas a través de la aventura. Cada semana te compartiré registros de mi bitácora de travesía, para ayudarte a avanzar en tu propio camino de reinvención hacia la vida que soñás.

Gracias por acompañarme a recorrer la senda en el día de hoy. Quiero aprovechar los primeros minutos para agradecer a todos aquellos que se han tomado el tiempo de escribirme para aportar feedback respecto del canal de podcast. Gracias de verdad, por ayudarme a validar que mi decisión de abrir esta propuesta fue correcta. Conocer cuál es el impacto que genera el contenido que comparto es realmente importante para mí: me da ganas y me motiva a seguir.

La línea de tiempo

Bien, ¿qué temita te traje hoy? ¿No es cierto? No soy de dar muchas vueltas: si me vas conociendo, ya sabés que me gusta ir al hueso.

¿Por qué quiero hablarte del dolor, la pasión y el proyecto? Porque representan tres elementos de la línea de tiempo -pasado, presente y futuro- que, si lográs alinear correctamente, pueden abrirte la puerta a un mundo de oportunidades hacia adelante. De mínima, hoy quisiera regalarte una llave para que lo puedas intentar.

Pero como en toda travesía ambiciosa y retadora, te voy a proponer que vayamos despacio, paso a paso y graduando el esfuerzo. Empecemos por acá.

La decisión que no llega

¿Sabés cuál es una de las inquietudes más recurrentes que encuentro cuando hago mentorías a personas que están en busca de algún tipo de reinvención personal y profesional? Que les resulta muy difícil tomar la decisión de jugársela por un proyecto de cambio con el cual se sientan seguras y confiadas, como para dejar atrás la realidad que conocen.

En ciertos casos no pueden tomar la decisión porque no saben muy bien lo que quieren. No logran encontrar algo que les despierte la pasión y les renueve las esperanzas hacia un futuro mejor. En este caso lo único que saben es que necesitan cambiar, porque perdieron toda motivación y hasta el entusiasmo de vivir.

En otros casos sí saben lo que quieren, pensando en el futuro, porque están en contacto con la pasión, pero no encuentran cómo darle forma desde una estrategia que convierta esa pasión en un proyecto viable y sustentable.

En ambas situaciones son conscientes de que la vida se les escurre como si fuera agua entre las manos. Que el tiempo pasa y, al seguir ancladas en el mismo lugar, sienten impotencia, angustia y una ansiedad que se hace cada vez más permanente.

¿Te resuena algo de todo esto? No te preocupes, que hoy nos vamos a ocupar de estos temas.

Sin dudas, saber que tu vida necesita un cambio radical y no tener ni idea de hacia dónde ir puede ser la situación más desfavorable, porque implica un doble trabajo: encontrar el rumbo y luego emprender el viaje. De todas maneras, tener alguna idea del rumbo y no lograr satisfacer ese deseo también es muy perturbador.

En cualquier caso, hay mínimamente dos elementos que ayudan un montón a destrabar el tema, y que son: número uno, encontrar esa idea revolucionaria de un proyecto que te apasione y que a la vez tenga altas probabilidades de éxito económico; número dos, contar con una fuerza de voluntad inquebrantable que te permita mantener el esfuerzo y hacer todo lo que sea necesario hasta conseguir ese éxito.

Si te fijás, estoy hablando de una mente enfocada y creativa trabajando en equipo con un corazón a prueba de balas. ¿Sabés cómo se logra esa integración? Conectando con el espíritu.

La voz de la conciencia

Y aquí, si me permitís, me voy a parar en otro plano de la conversación que estamos teniendo. Uno menos racional o emocional, pero más trascendente. Un plano con el cual seguramente ya hayas tenido algún tipo de acercamiento. Por ejemplo, en aquel momento en el cual te invadió, aunque sea por unos segundos, la certeza de que viniste a este mundo para hacer algo importante con tu vida. Que no se trata de dejarte llevar por la corriente que te empuja desde el pasado, desde tu historia, desde tu entorno social o familiar. Por ejemplo, que si estudiaste tal carrera estás destinado a trabajar toda la vida en eso. O si naciste en tal ciudad, tenés que vivir allí hasta el último de tus días.

La voz de tu conciencia te dice que tu vida tiene un propósito. Y que encontrar ese propósito es clave para tu felicidad. Esa misma voz te suele recordar que estás aquí para mucho más de lo que refleja tu realidad actual.

Si la escuchaste y te animaste incluso a dejarla resonar en tu mente, es muy probable que tu imaginación haya empezado a volar. No sé, quizás te viste como dueño de un bar en la costa del Mediterráneo, o recorriendo el mundo en una casa rodante, o -como me pasó a mí- impactando vidas en el medio de la cordillera de los Andes.

Si tuviste esos instantes de conciencia, probablemente también hayas sufrido ciertos pensamientos incómodos. Como que estás perdiendo el tiempo, que seguir así -trabajando solo para pagar tus cuentas, o viviendo donde no querés vivir, o rodeándote de gente que no te entiende- no tiene ningún sentido.

Pensamientos incómodos, como el darte cuenta de que hasta acá viviste la vida de alguien más, como interpretando un rol que se ajusta a las expectativas de los demás, de la sociedad, de tu familia, de tu entorno social, pero que en realidad tiene poco que ver con tu verdadera identidad, con lo que vos sentís que es tu verdadera identidad.

Mi década en modo zombie

En mi caso, es cierto, yo me recibí de ingeniero y luego, siguiendo esa lógica de lo que se esperaba de un ingeniero, terminé con una empresa propia, que fue exitosa. Tenía un trabajo rentable, viajaba por el mundo, tenía buenas expectativas de crecimiento en mi ciudad natal de Buenos Aires. El rumbo estaba trazado. ¿Cómo iba a cometer la locura de dejar todo e irme a las montañas en busca de un sueño?

Y sí, lo hice. Por la sensación que tenía de que si no tomaba la decisión de irme, te juro que me moría. El nivel de desesperación, de angustia, de ansiedad, me eran absolutamente intolerables.

Así y todo, te cuento que llegar hasta ese punto de incomodidad y de no retorno me llevó una década. Una década de distracciones, de engaños y de completa negación, en la que perdí un tiempo que hoy me gustaría tener a disposición. Y de verdad, no rescato casi nada de esos diez años, porque estaba perdido, viviendo como si fuera en modo zombie.

Las señales de la voz

Entonces, hasta acá, lo que estoy intentando decirte es que para que surja esa idea maravillosa y esa energía arrolladora de la concreción, vas a necesitar primero conectar con una fuente de inspiración que emane desde tu interior. Es esa voz que te susurra bajito, que no viene de la mente.

A veces me preguntan: bueno, pero ¿cómo voy a diferenciar una cosa de la otra? ¿Cómo diferenciás que esa voz viene de otro lugar que no sea la mente? Yo creo que una de las formas de diferenciarla es por las sensaciones que te produce cuando la escuchás.

Bueno, ¿pero qué sensaciones? Y la primera es que se trata de una voz que reconocés como sincera. Sabés que lo que te dice es verdad. Una verdad a veces incómoda, pero que no podés refutar. Sí, la podés ocultar, la podés callar, la podés tapar, pero al poco tiempo, cuando creíste que la tenías controlada, vuelve a aparecer.

Suele ser, por lo general, en un momento de crisis: personal, familiar, financiera. O ante una enfermedad grave, tuya o de alguien muy cercano a vos. Son esas situaciones que ponen todo en perspectiva nuevamente. Ahí volvés a recordar que tenés que cambiar, que la locura es seguir igual, postergando, procrastinando, distrayéndote con cosas, con rutinas sin sentido, con responsabilidades que ya no querés seguir asumiendo.

El problema es que, en la mayoría de los casos, lo que hacemos después de ese momento de verdad es volver a meter ruido en nuestra mente, para que la voz quede silenciada hasta que venga la próxima crisis. Y en el mejor de los casos vendrá una próxima crisis -digo, en el mejor de los casos, porque la crisis es una oportunidad para despertar-. Sin crisis, tal vez llegaríamos al final de la vida solo para darnos cuenta de que no tuvimos el coraje de ir en busca de nuestros sueños, de que vivimos una vida totalmente sin sentido. Y creo yo que ese es el peor de los infiernos imaginables.

Entonces, mi primera invitación es a que escuches la voz de tu conciencia, que le des volumen, que no la silencies más. Porque esa voz, en algún momento, te va a develar el misterio de tu vida. Y cuando eso suceda, todo encajará de manera perfecta. Tendrás ideas maravillosas y te surgirá una fuerza de voluntad absolutamente arrolladora, movilizante.

Una inteligencia que interconecta

Te voy a adelantar algunas cosas que podrían ocurrirte de animarte a seguir mi consejo. La voz de la conciencia está conectada con una conciencia más universal.

Si creés, como yo, que existe un plano más allá del material, gobernado por una inteligencia superior a cualquiera de nosotros, que la vemos actuar en la naturaleza manteniendo en equilibrio los infinitos procesos -por ejemplo, dentro de un bosque o dentro de tu mismo cuerpo-, entonces podés aceptarme la idea de que la voz a la que me refiero proviene de ese lugar. Es un lugar de infinita sabiduría. Y por eso, cuando la escuchamos, sentimos que es verdadera.

En un mundo gobernado por esa inteligencia, nada es producto de la casualidad. Todo hecho observable se encuentra conectado con una serie de acontecimientos interconectados entre sí de manera perfecta. En la naturaleza, todo está absolutamente interconectado. No existe un hecho aislado. Entonces, ¿por qué no podríamos pensar que lo mismo sucede en nuestras vidas, si formamos parte de la naturaleza?

Lo que quiero decirte con esto es que todo lo que te ha sucedido en la vida, particularmente los hechos más dolorosos y hasta traumáticos, están interconectados con tu presente y también con tu futuro.

El vientre del dolor

¿Por qué me refiero en este caso a los dolorosos y no a los placenteros? Porque los dolorosos dejan heridas que vamos intentando cicatrizar a lo largo de la vida. Cuanto más dolorosos, más tiempo lleva ese proceso. De todas maneras, en mi opinión, creo que nunca terminan de cicatrizar por completo.

El dolor siempre está allí, y se activa cuando de manera inconsciente conectamos una situación que estamos viviendo en el presente con aquella situación traumática del pasado. Y lo hacemos todo el tiempo, sin darnos cuenta.

La herida es un anclaje en la memoria psíquica, emocional y hasta corporal. Es un punto de referencia permanente. La forma en la que hemos lidiado con ese trauma original es la forma en la que reaccionamos a lo que la vida nos va presentando. El dolor nos ha dado un punto de vista, ha forjado nuestros valores, ha moldeado nuestras creencias, nos ha aportado una sensibilidad ante determinados hechos y circunstancias de la vida cotidiana.

Y me animo a decirte que el dolor es, además, el origen de tu pasión.

Chan. ¿Qué te estoy diciendo con esto? Y que lo que te apasiona hoy, por ejemplo, se gestó en el vientre de tu dolor de ayer. Y tu pasión es un intento -a veces fallido, a veces efectivo- por sanar esa herida.

Un ejemplo rápido podría ser alguien que tuvo una infancia donde no era escuchado en su familia. Porque bueno, había otras voces, como las de sus padres o hermanos mayores, que eran las voces que se escuchaban. Ese niño con el tiempo se volvió, por ejemplo, un apasionado por la docencia, y se convirtió en uno de los docentes más queridos de una escuela. Desde ese rol, ahora todos los días de su vida tiene un aula entera predispuesta a escucharlo.

No estoy diciendo que todos los apasionados por la docencia hayan sufrido el mismo trauma de no ser escuchados en su infancia. Lo que sí estoy diciendo es que el dolor puede ser diferente, pero si hay pasión, hay una herida detrás.

Lo mismo con un niño que sufrió abuso o bullying y desarrolló una pasión por las artes marciales. Incluso por la abogacía. Más adelante te voy a contar un par de ejemplos detallados donde vas a poder comprender esta idea aún mejor.

Lo que quisiera que registres por ahora es que tu dolor y tu pasión están ligados y son como las dos caras de una misma moneda.

Propósito y misión

¿Qué moneda?, me podrías preguntar. Vamos a meternos en un lugar interesante.

Si te fijás, en los breves ejemplos que te mencioné, la pasión te lleva en cierta forma a convertirte en alguien diferente. El niño que no era escuchado, de repente se convierte en alguien que merece ser escuchado. El niño que no podía defenderse del abuso se convierte en alguien no solo capaz de defenderse a sí mismo, sino capaz de defender a otros que necesitan de esa ayuda. El dolor marca el rumbo, y la pasión inicia el proceso de autosanación. Como te dije, a veces es un intento efectivo y a veces un intento fallido.

Y si hablamos de convertirte en una mejor versión, y de que ese proceso es tan significativo para vos porque contiene tus traumas más dolorosos y tus pasiones más intensas, estamos diciendo entonces que la moneda a la cual nos referimos es la de tu propósito en la vida.

El propósito responde a una pregunta: la pregunta de quién viniste a ser en este mundo. Tu propósito te dice en quién estás destinado o destinada a convertirte. Te habla de esa versión aspiracional que es tuya y de nadie más. Y precisamente ese proceso de ir hacia esa versión es lo que termina dándole sentido a toda tu vida.

En la medida que te entregás a tu pasión, no solo tenés chances de ir sanando tu herida, sino que además vas a desarrollar una obra que te trasciende, porque va a tener un impacto en la vida de los demás. Como ese niño abusado que pasó de ser un experto en artes marciales a convertirse en un abogado súper exitoso que ayuda a personas que se sienten indefensas. O esa niña que no era escuchada y que se convirtió en una maestra capaz de inspirar a otros niños para que encuentren su propia voz y la hagan sonar fuerte: primero, por ejemplo, en un acto escolar, y después en cada acto de sus vidas cotidianas.

Si hablamos de una obra que representa una contribución a los demás, estamos hablando de una misión, porque la misión responde a la pregunta de qué es lo que viniste a hacer a este mundo.

Recapitulando: dolor y pasión podríamos decir que son las dos caras del propósito en la vida. Cuando ese propósito se proyecta en una contribución o servicio a los demás, ahí es donde encontrás tu misión.

Mi padre, la pesca y el Lanín

¿Querés un ejemplo que integre todo lo que te acabo de contar, que es bastante complejo? Espero que me estés siguiendo en este paso a paso, en el recorrido de hoy.

Te doy mi ejemplo primero. ¿Cuál era mi herida? Bueno, una de ellas, tengo muchas: mi relación conflictiva con mi padre. No encontrábamos cómo comunicarnos. Nos pasaba a los dos, vivíamos la misma sensación. Como que estuviéramos en universos paralelos, desconectados entre sí. Nos sentíamos como distantes. Y esto a mí, y a él también, nos dolía hasta las entrañas.

El único lugar donde encontrábamos cómo conectar, tener algo en común, estar en paz, disfrutar uno del otro, divertirnos y comunicarnos, eran las excursiones de pesca que él me llevaba desde muy chiquito. Desde ese dolor surgió mi pasión por las actividades outdoor. Amo estar en la naturaleza, amo las actividades de aventura, al punto de que me vine a vivir a Patagonia.

No solo eso: en las actividades outdoor, además de encontrar una pasión, también encontré mi misión, que es la de transformar vidas en contacto con la naturaleza. Y desde esa misión, conectada con mi pasión y mi herida, desarrollé un proyecto que creció de manera exponencial. Porque hoy no solo ofrezco programas de aventura orientados al desarrollo personal o profesional, sino que hace 15 años atrás fundé la Asociación Internacional de Aprendizaje Experiencial, desde la cual he capacitado a cientos de profesionales en todo el continente para desempeñar la misma tarea.

Ah, casi me olvido de decirte: mi primer programa de aventura, cuando llegué aquí a Patagonia, a que no adivinás a qué público y a qué necesidad estaba orientado. Estaba orientado a grupos de padres que querían mejorar el vínculo con sus hijos adolescentes, y yo los llevaba al volcán Lanín, en una expedición al volcán, para que pudieran lograr esa meta y ese objetivo.

¿Podés ver la conexión entre dolor, pasión y proyecto?

Stallone y el guion de Rocky

Puede haber otros ejemplos. De hecho, hay un montón de ejemplos. Te voy a contar uno resonante. Este ejemplo tiene que ver con la vida de Sylvester Stallone. Imagino que lo conocerás.

A él le tocó vivir una infancia, adolescencia y juventud realmente muy difícil. Sus padres eran muy conflictivos y estrictos. Él comenta en entrevistas que nunca se sintió validado ni reconocido por sus padres. De hecho, su padre nunca aceptó que él estudiara para actor. Además de esto, en su juventud sufrió pobreza extrema. Llegó incluso a un punto en el que tuvo que vender su perro para sobrevivir.

Pero más allá de estas situaciones de contexto, hay una situación puntual que fue muy notoria en cuanto a los efectos que tuvo en su futuro. Hablando de heridas y de trauma: en su nacimiento, debido a complicaciones durante el parto, una parte de su rostro quedó paralizada, lo que afectaba su capacidad para hablar, por ejemplo. Esto obviamente lo conocés, porque lo has visto y lo has escuchado. Le da un aspecto físico particular, y tenía como una forma de hablar que, imaginate, cuando él era niño lo convertía en objeto de burlas, de bullying. Y estas fueron sus primeras experiencias de rechazo. Como te decía, sus padres en cierta forma también alimentaban esta sensación de ser rechazado. Y de hecho, cuando él intenta ingresar en la industria del cine, ingresa también desde este lugar de rechazo.

Sin embargo, a pesar de todas estas dificultades, Stallone desarrolla una pasión profunda por la actuación. Pero él no solo quería actuar, sino que lo que él quería era contar historias que reflejaran las luchas y el espíritu de su generación. Su pasión estaba arraigada en su propia experiencia de ser considerado un perdedor por la sociedad, un marginal. Algo que conectaba directamente con su dolor emocional.

Stallone transformó su dolor en una misión: contar historias que fueran capaces de inspirar a otros a nunca rendirse, independientemente de cuántas veces fueran rechazados o cuántas veces fueran volteados al piso por la vida. Fue esta misión lo que lo llevó a escribir el guion de Rocky. La historia de ese boxeador que, al igual que él, tenía todo en contra, pero que con determinación y corazón logró una oportunidad de éxito.

Después de escribir el guion de Rocky, Stallone mantuvo una firme convicción de protagonizar la película: él quería ser el actor. Sin embargo, no lo querían dejar actuar, precisamente por lo que te contaba antes, por su rostro que tenía estas dificultades, por la voz, por su aspecto físico. Y le ofrecieron un montón de dinero, una fortuna, millones en ese momento, para comprarle el guion y darle la película a otro actor. Y él se mantuvo firme y dijo que no, que él tenía que ser el actor. Y se la jugó toda ahí. Él quería ser quien le cuente la historia al mundo, y por eso se mantuvo firme en esa posición.

Bueno, lo demás ya es historia. Finalmente logra que le den ese lugar, y Rocky termina siendo protagonizado por él, en una película que fue un éxito rotundo y ganó tres premios Óscar, entre ellos el de mejor película.

Las preguntas para vos

Si te ponés a investigar, vas a encontrar muchas historias similares. Pero volvamos al punto de partida, a lo que te hablaba hoy: tu reinvención personal y la toma de decisiones detrás del cambio que sentís como necesario, ¿verdad?

Lo que te propondría en este momento es que te tomes un tiempo para pensar qué es lo que realmente te apasiona. Cuál puede ser la relación entre esa pasión y alguna herida de tu pasado. Si tu pasión te está moviendo hacia adelante, o te pide moverte hacia adelante, sería interesante que veas hacia dónde te está llevando ese movimiento. En quién te estás convirtiendo, o te vas a estar convirtiendo, si continuás ese camino, porque ahí está tu propósito.

Y otra pregunta interesante podría ser: ¿y de qué manera esa nueva versión de vos mismo o de vos misma puede ponerse al servicio de los demás? Porque ahí es muy probable que aparezca tu misión. Y desde esa misión, una idea de proyecto profesional, laboral y de vida que te inspire y te motive.

Talentos únicos, necesidades infinitas

Suelo decir hasta el cansancio que del otro lado hay gente que de verdad necesita tus dones. Esos dones van a surgir del proceso de seguir tu propósito, de ese proceso de transformación en el que estás o en el que podrías estar si te animás a recorrer ese camino.

Y así como hay talentos únicos -porque tu vida es única, tu dolor es único, tu pasión y la relación entre tu pasión y tu dolor también es única-, también hay necesidades que son únicas. Y necesidades que son infinitas y no están satisfechas.

Cuando los talentos únicos se conectan con las necesidades únicas, se crea como una chispa que genera abundancia. Abundancia sin límites, abundancia en el sentido amplio de la palabra. Gente que está buscando a alguien que le aporte una solución a una necesidad, a un deseo. Y por el otro lado, vos, que fuiste preparado o preparada toda tu vida para ofrecer no solamente una solución, sino la mejor solución en ese sentido.

Es abundancia en sentido amplio porque es abundante para las dos partes: las dos partes se van a beneficiar. Y si las dos partes se benefician, ahí tenés un proyecto. Ahí tenés un proyecto, o quizás ahí tenés el proyecto de tu vida.

Nos encontramos en la próxima

Y llegamos al final de esta larga, pero espero que apasionante, travesía. Me gustaría saber si te gustó. En caso de que haya sido así, te pediría que no te olvides de suscribirte al canal: Reinvención Personal, la aventura de convertirse en uno mismo.

Te recuerdo que tengo otro canal de podcast, que está pensado para personas que sienten el llamado a impactar vidas en la naturaleza. Si tu reinvención personal o profesional va por ese lado, ni lo dudes: buscalo y suscribite. Se llama Transformar Vidas en la Naturaleza: aprendizaje experiencial y outdoor training.

Me gustaría que me escribas y que me cuentes tus resonancias y tus inquietudes. Podés hacerlo escribiéndome a hola@walterlema.com.

Muchas gracias por acompañarme a lo largo de este episodio. Si te gustó, te invito a que lo compartas. Si querés escribirme con preguntas, o contándome qué temas te gustaría que abordemos en el podcast, me encantará leerte. Te dejo mi dirección de correo en la descripción.

Nos encontramos en la próxima senda. Te mando un gran abrazo.

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