Episodio 08 · Transcripción

Qué hacer cuando la vida te llama a cambiar

40 min de escucha · 4.361 palabras
De qué hablo en este episodio

Puede ser que te pase lo que le pasa a mucha gente: en las vacaciones, cuando por fin salís del piloto automático, aparece la sensación de que hay otra vida posible, y a la semana de volver ya la tapaste con el trabajo, con la agenda y con el ruido de todos los días. A mí me pasó durante una década, hasta que la vida se encargó de pasarme el mensaje a través de una crisis. En esta entrevista en vivo, en la radio Arcoíris en vivo, te cuento por dónde empezar cuando sabés que no querés seguir así, pero no tenés ni idea de cuál es el próximo paso.

La pregunta del programa

Arcoíris en vivo: Estamos escuchando una excelente versión del tema «Los caminos de la vida».

¿Qué hacemos cuando el camino que estamos transitando ya no nos hace felices? ¿Cuando sentimos que necesitamos un cambio, que hemos perdido la motivación, o que hay sueños que todavía esperan su oportunidad? Cuando la vida nos pone frente a encrucijadas, es porque tiene un mensaje para nosotros.

Y hoy, en Arcoíris en vivo, desde radio LT29 de Venado Tuerto, en su 56.º aniversario, vamos a iniciar una conversación justamente con un gran especialista en acompañamiento de quienes necesitan un cambio de rumbo en sus vidas. Porque quienes sienten que viven en piloto automático es porque ya llegaron al umbral de algo muy importante en sus vidas. Desde la Patagonia argentina llega un invitado de lujo, gente querida, con una propuesta de reinvención personal y profesional. Y va a empezar a sonar un aplauso inmenso, porque le vamos a dar la más cordial bienvenida al ingeniero, mentor estratégico consciente, Walter Lema. Hola, hola, Walter, ¿cómo estás?

Walter: ¿Cómo estás? Muchas gracias. Hermosa tu bienvenida.

Arcoíris en vivo: Walter querido, te recibo con gran alegría junto a toda la comunidad de Arcoíris en vivo, un espacio de comunicación consciente donde sabemos que siempre hay nuevas posibilidades para potenciar nuestra vida. Te cuento que son muchos, muchos los que te están sintonizando y quieren conocer un poco más de tu historia, de tu recorrido profesional. Y especialmente cómo se te dio dedicarte a esto de reinventar la vida personal y profesional, propia y de los demás. Te escuchamos, adelante.

Un ingeniero que fabricaba locomotoras

Walter: Bueno, gracias. Es un gusto para mí estar compartiendo este espacio tan lindo que creaste, con vos y con toda tu audiencia. Hay una forma en la cual suelo presentarme, que es la que uso en los episodios de mi podcast, y que dice algo así. Me gusta porque resume el camino, y por eso te la quería compartir.

Era un ingeniero que fabricaba locomotoras, hasta que un día decidí responder el llamado de las montañas y me vine a San Martín de los Andes en busca de un sueño. Un sueño que derivó en una actividad que hoy, te diría, siento como una misión, mucho más que un trabajo: la de transformar vidas a partir del contacto con la naturaleza.

En esta breve definición te hablo de varias cosas. Te hablo del ingeniero, te hablo del llamado, te hablo del sueño y te hablo de la transformación, o de la misión. ¿Por dónde querés que me meta?

Arcoíris en vivo: Bueno, yo quiero explayarme un poquito más, si me permitís, para la querida audiencia. Les cuento que Walter Lema, este ingeniero con quien tenemos el placer de estar dialogando en este momento, era ingeniero con empresa propia, licencia de General Motors, oficinas en Buenos Aires, negocios en China. Tenía todo en el afuera, según cuenta en sus redes sociales y en su web, y un enorme vacío por dentro. Un día dijo basta para mí. Dejó todo y se instaló en la Patagonia. Escuchen bien: sin trabajo, sin conocer a nadie, sin garantía alguna. Lo hizo siguiendo un llamado interior. Y este hombre valiente, que inspira a tantas personas, encontró un cambio para siempre: encontró propósito, misión, una versión auténtica de sí mismo. Así que, Walter, somos todo oídos. Empezá por donde quieras.

Una voz que habla bajito

Walter: Bueno, lo dijiste prácticamente todo. Si tuviera que resumir de alguna manera el camino, estoy en el lugar que creo correcto, haciendo, creo, las cosas correctas. Tratando de ser lo más fiel a mí. A veces hablo de la reinvención como ese camino de reencuentro con uno mismo, con lo más auténtico que tenemos, con lo más genuino, para expresar en el mundo nuestro verdadero propósito. Esto es un poco lo que me inspiró a mí a hacer estas locuras.

De cierta forma, creo que todo se inicia, como vos también decías recién, a partir de escuchar un llamado interior. Una voz que está ahí todo el tiempo, como susurrando. Es una voz que habla bajito, que normalmente cuesta escuchar, porque tenemos mucho ruido, estamos todo el tiempo sobrecargados de estímulos, casi que no tenemos espacios de silencio, que es un poco la condición que se necesita a veces para poder conectar con algo más profundo.

Y a mí lo que me generó esa posibilidad es precisamente el contacto con la naturaleza. Las montañas me llamaban desde hacía mucho tiempo, hasta que en algún momento de mi vida tuve una experiencia, te diría, casi mística.

Arcoíris en vivo: Sí, sí.

Walter: En las montañas sentí como una certeza absoluta de que este era mi lugar, de que yo tenía que venir a las montañas. Sin saber por qué, sin entender ningún motivo, ninguna lógica. Simplemente una experiencia sensorial, emocional, espiritual. Y me llevó un tiempo importante poder responder a ese llamado: te diría una década entera.

Porque a veces es difícil escucharla. Y a veces la podemos escuchar, y lo que nos dice es algo tan disruptivo, que nos pone frente a un umbral de cambio, que preferimos meter más ruido todavía. Y lo que sucede cuando hacemos eso es que la voz interior se encarga igual de pasarnos el mensaje. O sea, no hay manera de evitar el contacto con el mensaje, porque la vida empieza a traernos situaciones en las cuales volvemos a encontrarnos con esa verdad que intentábamos tapar.

A veces a través de una crisis, que suele ser la forma en la cual esa voz se expresa con mayor vehemencia. A veces necesitamos una crisis, un golpe, una frustración que realmente nos duela, en algo que realmente nos importa, para volver a tomar contacto con nosotros mismos y recalibrar nuestro rumbo. Y esa fue, de cierta forma, mi propia experiencia.

Crisis o vocación

Walter: Yo hablo muchas veces de lo que hace falta para tomar decisiones como las que yo tomé, llamados de cambio de rumbo muy significativos. En mi caso fue profesional, fue de entorno, fue personal, de vínculos: estaba todo en el paquete. A veces no es necesariamente algo así, sino simplemente darse cuenta de que hay una profesión que de alguna manera formó mi identidad, pero siento que ya no forma parte de mí, y necesito ponerle un cierre y a lo mejor abrir un nuevo camino. Y eso es como un salto, ¿no?

Y a veces ese punto de inflexión surge como consecuencia de una crisis que se fue gestando. No es una crisis que apareció así de golpe, sino la consecuencia de todo un proceso de negación para con uno mismo. Y a veces se da no por una crisis, sino simplemente por una inspiración, donde alguien realmente siente un llamado hacia alguna vocación, hacia algún servicio, hacia un lugar en particular, un escenario que no es solamente geográfico, sino que también transmite otras cosas.

En mi caso puntual, de Buenos Aires a la Patagonia, obviamente el cambio geográfico es súper importante, pero no es solamente eso: es un cambio de valores, un cambio de cultura, un cambio de hábitos. Y bueno, eso puede ser también parte de lo que motive a veces a dar ese salto.

Cambio o vacaciones

Arcoíris en vivo: Sí, como una gran insatisfacción interna, ¿no? Son muchas las personas que se levantan cada mañana, cumplen con sus obligaciones, siguen adelante, pero sienten que algo les falta. ¿Qué les dirías a quienes están escuchando y se sienten identificados con este tipo de sensaciones? ¿Cómo podemos reconocer que estamos necesitando un cambio y no solamente unas vacaciones?

Walter: Lo primero que te diría es que uno reconoce que necesita el cambio porque no podemos evitar escuchar esos mensajes. En los momentos en los cuales se nos baja la guardia, en los momentos en los cuales incluso nos podemos relajar de verdad. Nos puede pasar en las vacaciones también: nos desconectamos de la rutina, del automático, y son momentos donde nos damos cuenta de que hay otra vida posible, y de que hay otra vida que me gustaría tener.

O sea, el tema a veces no es reconocerlo, sino aceptarlo. Aceptar que es inevitable, y que tengo que ir en esa dirección. Esta es una sensación que a mí me acompañó mucho tiempo. Así es como yo lo vivía: no tengo opción, tengo que ir a las montañas, las montañas me están llamando y no hay otra alternativa.

En mi caso, esa ficha me cayó como consecuencia de una crisis existencial. Como vos decías, yo tenía muchas cosas en el afuera, había logrado cosas importantes, una carrera lanzada, una proyección hacia adelante, pero no podía negar esta verdad: esa no era mi vida. Esto es lo que a veces le pasa a mucha gente, esta sensación de que estamos cumpliendo un rol, un papel en una película, como si fuéramos actores de una película que no es nuestra. No nos sentimos protagonistas. Sentimos que nuestra vida tiene que ver con otra cosa, no con lo que estoy haciendo, con las personas con las que me estoy relacionando, con el entorno en el que me encuentro.

Entonces, volviendo a tu pregunta, lo que yo diría es que ese llamado, como me sucedió a mí en su momento, es una verdad totalmente indiscutible, irrefutable, y es una verdad que me va a acompañar toda la vida. No voy a poder evitar tomar contacto con ese mensaje. El punto está en responder a ese llamado, y eso no es nada fácil. Yo, como buen ariano, voy para adelante, y bueno, así me va también: a veces me va bien, a veces me va mal. Pero se requiere mucho coraje para tomar decisiones frente a un futuro que es totalmente incierto, apoyado simplemente en una verdad que nadie más puede fundamentar. Solamente yo la siento, está dentro mío, sé que es por ahí, sé que tengo que hacer un cambio, no tengo ninguna duda. Y en algunos casos sé hacia dónde tengo que dirigir ese cambio.

No hacerlo solo

Walter: Lo que yo diría es que a veces no se puede avanzar solo en estos procesos, porque realmente son muy movilizadores. Hace falta tener algún tipo de apuntalamiento. Puede ser una persona de confianza en la que me pueda apoyar. Yo a veces comento en mis publicaciones que hay gente en nuestro entorno que nos quiere de verdad, gente muy cercana que quiere lo mejor para nosotros y que está ahí para que podamos apoyarnos, para que tengamos a alguien que nos escuche. Pero en estos casos, cuando se trata de escuchar y de tomar referencias, lo mejor es buscar gente que haya pasado por ese camino, gente que se haya animado a tomar decisiones importantes de cambio de rumbo.

Pueden ser personas a las que puedo acceder fácilmente porque las conozco: simplemente levanto el teléfono y las invito a tomar un café. O personas que me inspiren, aunque no las conozca: hay mucha gente que ha pasado por estos caminos. Y eso es lo primero: darse cuenta de que uno no está solo en el mundo, que no solamente a mí me pasa lo que me pasa. Hay miles de personas a las que les está pasando lo mismo, y que están en distintos momentos de ese proceso de reinvención.

También suelo mencionar que los procesos de reinvención tienen diferentes etapas, y a veces no somos conscientes de cuáles son, y eso también es parte del problema. Porque cuando uno intenta responder a su voz desde la prueba y el error, termina chocándose contra la pared, con mucha frustración, lo cual hace aún más difícil el cambio. Entonces está bueno tener en cuenta que, como cualquier proceso complejo de la vida, conviene intentar entenderlo un poco mejor, ordenarlo, tener más o menos una planificación para poder lanzarse.

El tiempo y el piloto automático

Arcoíris en vivo: Claro, claro. Cuando hablás de la trampa mortal que significa mantener un trabajo que uno no quiere, pero que nos aporta seguridad, también decís que el tiempo se mueve a velocidad supersónica, y que seguir dilatando, demorando la decisión, puede llevarnos a un punto en el cual sea demasiado tarde para intentar ser feliz.

Walter: Sí, mirá, en relación a esto que comentás, hay una definición del infierno que escuché una vez y que realmente me estremeció. Cada vez que hablo de este tema se me pone la piel de gallina, porque vibra dentro mío muy fuerte. Dice que el infierno es encontrarte en el lecho de muerte, mirando tu vida hacia atrás, y darte cuenta de que esa vida no tuvo sentido.

Es un pensamiento que cuesta digerir, hay que tomarlo con algún digestivo. Pero es algo interesante para pensar, porque como estamos en el automático, el tiempo se desvanece. Es una variable de la cual no somos conscientes, no nos damos cuenta, y el tiempo pasa. Precisamente por estar en piloto automático perdemos el registro del tiempo, y nos damos cuenta cuando nuestro hijo se va a la universidad, o se va de casa porque terminó la secundaria. Son cosas que estoy viviendo de cerca, por eso las menciono. Y son momentos en los cuales decimos: pero ¿qué pasó? Y de repente llegamos a abuelos.

Esto es consecuencia del automático, y no es fácil salir de esa trampa a menos que nos forcemos, porque naturalmente vamos a intentar seguir en el automático, que es lo más cómodo. Salir del automático requiere un esfuerzo, y un esfuerzo consciente. Tengo que generar condiciones. Y cuando logro salir, aunque sea un instante, de esa máquina, de esa cinta transportadora, es el momento para tomar conciencia de que nuestra vida es finita.

Y no solamente de que nuestra vida es finita, sino de que hoy a lo mejor tenemos condiciones de salud, de vínculos, económicas, de diferentes tipos, y nadie nos garantiza que esas condiciones se van a sostener en el tiempo. La fantasía del automático nos puede hacer pensar que si hoy me siento bien, dentro de un año me voy a sentir bien también como para encarar este proyecto. Hoy tengo esta espalda, porque tengo un trabajo que me paga el sueldo; el año que viene, con más tiempo, más tranquilo, a lo mejor lo pienso, o doy el primer paso. Pero nada de todo lo que damos por sentado está garantizado.

La conciencia de la finitud

Walter: Se habla de que en la mitad de la vida se suele replantear la segunda mitad, y se le ponen diferentes rótulos, como la crisis de los 40. A veces aparece a los 30, a veces a los 40, a los 50, a los 60. Pero en definitiva, lo que realmente produce ese punto de inflexión es la toma de conciencia de nuestra finitud, precisamente en la mitad de la vida, cuando nuestro cuerpo nos empieza a decir algo.

Como me pasó a mí hace unos años. Yo trabajo en la montaña, camino la montaña, y hace unos años bajaba de una montaña llorando del dolor por las rodillas. Tengo un menisco roto, algo bastante común en gente de mi edad, y mi pensamiento era: ya está, se terminó, hasta acá llegué.

Ese tipo de momentos son momentos de toma de conciencia de la finitud. Son momentos también para agradecer lo que uno tiene, porque tampoco lo tenemos en cuenta: tenemos salud, a lo mejor tenemos un trabajo, tenemos personas que nos quieren, no nos faltan otras cosas. Y está bueno tomar conciencia de eso para ir a buscar ese sueño que, como decías vos, tengo dormido, algo que me apasiona y a lo que no le estoy dando ningún lugar en mi vida. Reconocer que ese sueño está y que no lo estoy cumpliendo, y también reconocer la finitud, no dar nada por sentado. Esto hace que uno aproveche el momento, porque el tiempo pasa.

Te digo una cosa más y cierro con esto. Yo tengo hoy la sensación de que, por las cosas que quiero hacer, hay una década de mi vida que la tiré a la basura. Una década que me la pasé distrayéndome, poniendo ruido en mi vida y tapando esa voz. Y la verdad, me vendría muy bien tener 10 años menos: me gustaría tener 10 años más para hacer las cosas que quiero hacer.

Las preguntas de los oyentes

Arcoíris en vivo: Acá van llegando varias preguntas, y el tiempo comienza a condicionarnos, pero te las leo. Están muy agradecidos por esta invitación que aceptaste. Por ejemplo, nos dicen: ¿por dónde comienza una persona que sabe que no está conforme con el presente, pero no tiene claro qué quiere para el futuro? Otra consulta dice: muchas veces sabemos que necesitamos un cambio, pero nos paraliza el miedo, la inseguridad económica o a veces hasta la opinión de los demás. Otra persona pregunta: ¿existe una edad ideal para reinventarse? ¿Qué les dirías a quienes sienten que ya pasó su oportunidad, o que es demasiado tarde para comenzar de nuevo? Y una pregunta más: ¿cómo descubrimos aquello que realmente nos apasiona? ¿Qué sucede cuando uno lleva tantos años atendiendo las necesidades de los demás y dejó de escuchar sus propios deseos? Un mensajito para estas personas, Walter Lema.

Walter: Sí, mirá, son varias cosas, y cada una va en una dirección diferente. Voy a empezar por una y después me decís si completo alguna idea más. La última que me comentaste: cómo uno puede conectar con la pasión, o descubrir por dónde va la cosa, hacia dónde me está llamando realmente la vida, hacia qué futuro. Esta es una de las situaciones más habituales: uno sabe que no quiere más lo que tiene, que quiere una vida distinta en la segunda etapa, pero no tiene ni idea de hacia dónde. Y si no hay idea de hacia dónde, mucho menos de cómo lograrlo.

El propósito y la pasión

Walter: Lo primero, en este tipo de situaciones, es tener en cuenta que no tengo conciencia de por dónde van mis intereses, por dónde conecta mi pasión. Y te diría más, lo más importante de todo, que en definitiva es la punta, la piedra filosofal de todo este proceso: cuál es realmente mi propósito en la vida. Para qué vivo, para qué vine a este mundo. Esta es una de las grandes preguntas existenciales, y está en el fondo de la situación que vos planteás: conectar con un propósito.

Porque, en definitiva, si yo lograra responder más o menos esa pregunta y tener una idea de cuál es el sentido, automáticamente empezaría a conectarme con la pasión, porque ahí está la pasión. La pasión está totalmente conectada con nuestro propósito. Entonces, cuando no sentimos pasión en las cosas que hacemos en nuestro día a día, lo que nos está pasando es que no tenemos contacto con nuestro propósito. Por eso no hay pasión.

Nuevas experiencias, nuevos espejos

Walter: Una primera aproximación para tratar de salir de donde me encuentro es animarnos a hacer cosas diferentes, a exponernos a situaciones distintas de las habituales, de las que estamos acostumbrados. Dentro de lo mismo de todos los días nunca voy a encontrar nada diferente. Este sería el principio que guía este proceso inicial: si sigo relacionándome con las mismas personas, si sigo haciendo las mismas cosas, tomando las mismas decisiones, moviéndome en los mismos entornos, nunca voy a encontrar nada diferente. Conectar con la pasión, y más profundo, con el propósito en la vida, implica animarnos a hacer algo distinto.

Por ejemplo: siempre me voy de vacaciones a la montaña. ¿Y por qué vas? Y bueno, porque vamos todos los años, porque tenemos la cabaña. Y yo digo: bueno, ¿y por qué no te vas este verano al mar, o a las sierras? ¿O por qué no hacés algo totalmente distinto, no sé, el Camino de Santiago, algo totalmente disruptivo? Y no hablo solamente de las vacaciones: puede ser animarme a conversar con gente que no es la gente con la que normalmente me siento a conversar. Exponerme a esas situaciones también ayuda.

Porque cuando estoy en un entorno diferente, la experiencia que vivo ahí me va a reflejar aspectos míos que no se reflejaban, porque yo estaba en el mismo entorno de siempre. Si tenemos siempre las mismas experiencias, la vida nos refleja siempre las mismas imágenes de nosotros mismos. Es como si siempre nos miráramos en el mismo espejo. Entonces, para tener nuevos espejos, necesito vivir experiencias diferentes.

Esto puede ser con cosas muy trascendentes, como decir: bueno, me voy a recorrer la India, no sé. O con cosas muy sencillas: a veces es simplemente animarnos a hacer algo que no nos animábamos a hacer. Una conversación que queríamos tener y no nos animábamos. Ese curso que queríamos hacer: me gusta la astronomía y hace tiempo le vengo dando vueltas; bueno, estaría bueno aprender algo de astronomía, me anoto en un curso. A lo mejor eso es lo que te está llamando.

Puertas que se abren

Walter: Esto es muy importante: prestar atención a las pequeñas cosas que nos despiertan entusiasmo, y responder. Porque del otro lado de esa respuesta va a aparecer una nueva información, y es como que se nos van abriendo puertas. Si están todas cerradas, es porque no me animo a abrir ninguna puerta nueva. Abro una puerta, entro a un nuevo espacio, y ese nuevo espacio me trae nueva información y me va a mostrar una nueva puerta.

Esa fue la forma en la que, te diría, yo conecté con mi propósito y con mi misión. A mí me llamaban las montañas, pero no entendía para qué. Cuando llegué acá no sabía muy bien para qué estaba; lo único que sabía, y de eso no tenía ninguna duda, es que este era mi lugar. Y empecé a caminar las montañas, empecé a hacer actividades de aventura, empecé a conectar con la naturaleza, y ahí se me abrió una nueva puerta. La naturaleza empezó a ser el lugar en el cual yo podía sentirme conectado, no solo con el entorno sino conmigo mismo. El lugar donde podía conectar con el silencio, escuchar mi voz, sentir la presencia de una inteligencia superior que no podía sentir de otra manera. Cuando camino la montaña la siento a flor de piel. Y ese contacto con la montaña me abrió otra puerta, y encontré una misión: encontré un trabajo, una profesión y una misión.

Esto es un poquito, quizás, lo que yo diría para la gente que está en esa confusión existencial y no sabe cuál es el próximo paso.

Dónde encontrarme

Arcoíris en vivo: Y también sería conveniente, Walter, dejar alguna línea de contacto, alguna red social, para que todas estas dudas, que es imposible evacuar en este momento, puedan llegar a vos. ¿Qué te parece? ¿Dónde podrían encontrarte?

Walter: El primer lugar que les propondría es mi sitio web, porque de ahí pueden entrar a mi blog, a mi podcast, están mis redes sociales, y hay mucho contenido. Publico todo el tiempo: artículos, capítulos del podcast, y hay guías para empezar a trabajar también. El sitio web es walterlema.com.

Arcoíris en vivo: ¿walterlema.com?

Walter: Sí. Y como decía antes, el proceso de reinvención tiene distintas etapas, y está muy bueno saber dónde uno está parado para después poder trazar un rumbo. Entonces, para las personas que sientan curiosidad por saber en qué momento de este proceso de reinvención están, tengo en el sitio un test totalmente gratuito. A quienes les interese saber cuál es el punto en el cual se encuentran, les digo que lo hagan, y les voy a dar una devolución personalizada para cada caso. Lo van a encontrar en la página web, y van directo a la página del test.

Por qué acompaño este camino

Arcoíris en vivo: Bien, excelente, gracias, Walter. Última pregunta: ¿qué te lleva a acompañar a otras personas en este proceso de transformación? ¿Qué te motiva, querido?

Walter: Lo que más me motiva, te diría, tiene que ver con haber recorrido este camino. Y para mí fue un camino ambivalente, en cierta medida. Este camino me permitió estar donde hoy me encuentro, y estoy muy satisfecho con adónde me trajo. Si me hubieras conocido hace 20 años y me conocieras hoy, verías una transformación muy clara en montones de aspectos, que yo propicié, que fui haciendo. Pero también fue un camino por momentos traumático, de obstáculos difíciles de superar, de momentos de dolor.

Y lo que me motiva en mi trabajo de hoy es transmitir, de alguna manera, o hacerles más fácil este camino a otros, porque sé que vale la pena. No tengo ninguna duda de que vale la pena, y sé que es un camino difícil. Entonces, mi propósito, y más que mi propósito, mi misión, conecta con ayudar a otros que están en algún lugar en el que yo estuve antes.

Arcoíris en vivo: Por eso, empatía y solidaridad al cien por ciento. Grandioso, Walter, realmente. Qué bueno esto de conectar con nuestra propia esencia, con nuestro propio corazón. Por sus frutos los conoceréis: increíble, como decís, si te hubieran conocido antes y te conocieran ahora. Así que nos queda solo decirte gracias, gracias, gracias por todos estos minutos que nos regalaste, y además por el acompañamiento, el servicio que brindás uno a uno a quienes se contactan con vos. Nos recordaste que nuestra historia no está terminada: por algo estamos insatisfechos, por algo tenemos esa voz interior que permanentemente nos golpea para que busquemos otro rumbo. Y Walter nos acompaña en esto.

Así que, gente querida, el cambio que estamos esperando a veces comienza así: con una pregunta, con una charla que escuchamos acá, en Arcoíris en vivo, con una decisión. A Walter Lema lo pueden encontrar en walterlema.com, o en Instagram como @walli_lema. Puede acompañarlos, apoyarlos: son instancias difíciles, pero decisivas en lo referente al sentido de la vida, a la plenitud. Vivir con sentido, creo, es realmente vivir. Walter, abrazo grande, buen fin de semana largo, y un mensajito final. Te escuchamos.

La próxima decisión

Walter: Bueno, primero que nada, agradecerte por darme la posibilidad de transmitir un mensaje que es, como vos decías al inicio de tu programa, positivo. A veces sentirnos angustiados, sentir que nuestra vida no tiene sentido, es lo mejor que nos puede pasar, porque nos impulsa a ir en busca de la vida que merecemos. Es el momento, es el punto de inflexión, es la vida diciéndonos: es ahora. Por eso creo que nunca mejor dicho que la crisis se transforma en oportunidad. Y eso depende de tomar una decisión, básicamente la próxima decisión. Así que ese sería quizás mi mensaje final.

Arcoíris en vivo: Excelente. Gracias, gracias, gracias. Bendiciones para vos, gracias por tu testimonio de vida, y será hasta el próximo contacto.

Walter: Bueno, muchas gracias, saludos para todos.

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